Una de cal y veinte de arena

por Realidad Deportiva 687 vistas Opinión

Pasó una fecha más del Torneo local y de todo ésto sobresale un fallo demasiado dudoso en cancha de Pellegrini, donde Juventud Antoniana se vio favorecido al marcarle un penal a su favor. Burlas, chicanas e incredulidad formaron parte del comentario luego de ver la repetición por redes sociales. Pero, luego de esto, cabe preguntarnos, hacía donde va el arbitraje salteño.

Somos los hijos de Laverni

Luego del proceso mundialista, que aún continúa pero para los fanáticos de la selección dejó de tener importancia, se volvió a la realidad. El dólar bordeando los 30 pesos, suba de precios y el Torneo anual de la Liga Salteña. Si bien, no cuenta con demasiado seguidores, quienes suelen consumir el presente del fútbol local a veces se dan con un “chasco” en cuanto a algunos fallos. Decisiones que a veces cambian el rumbo de un partido o que a veces no modifican el resultado pero que se ve involucrando a los protagonistas de impartir justicia dentro del juego como lo es el árbitro y los jueces de línea.

Si bien fisiológicamente, como humanamente los encargados de la injerencia del juego deben decidir los fallos en cuestión de segundos, que pueden estar errados luego de chequearse mediante una repetición, es real que en algunas ocasiones dichas decisiones dejan mucha tela por cortar. De todos modos, los errores a veces más groseros, podemos dar por sentado, aunque sin prueba alguna o sólo a modo de suposición, que son tendensiosos. 

Con fallos que van en el ámbito mundial en competencias internacionales, hasta alguna decisión muy cuestionada como la de Ceballos a favor de Boca Juniors en la final de Copa Argentina frente a Rosario Central. Aunque, por estos lares no estamos exentos y cada fin de semana podemos visualizar determinaciones que dejan más dudas que certezas. La más cercana es la de éste fin de semana por la fecha 12 cuando en cancha de Pellegrini Villa Primavera disputaba su partido frente a Juventud Antoniana y Leonardo Busto sancionó una falta inexistente dentro del área, (al menos para el común denominador de todos los que estaban presentes) marcando la pena máxima que Gastón Díaz cambió por gol, abriendo el marcador a favor del “santo”. Dicho de otro modo, se modificó el rumbo del partido mediante una sanción.

Si bien hay fallos dudosos cada fin de semana, cada uno de ellos suele tener una consecuencia más inmediata que desarticula el desarrollo del partido. A saber, y a modo de ejemplo nos podemos remontar al cotejo que dirigió Gustavo Gómez, por el Federal B 2016 Camioneros se enfrentó a Pelegrini en la cancha de la Liga salteña y bajo un mar de sospechas en cuanto a las decisiones arbitrales conllevó al segundo tanto del “camión” y a la suspensión del partido. Con un epílogo que se recuerda como “la ecatombe total” en donde hubo hinchas dentro del campo de juego tratando de boxear a cuanto cristiano se acercaba y a caballería disparando balas de goma a cuanto desconocido se asomaba.

 Entonces, es bueno plantearnos si es que el nivel del arbitraje salteño va bajando en consonancia con la actualidad de cada equipo y de cada partido, habrá que verificar que es lo que se indica desde SADRA (Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina) ante tan bajo nivel en sus pupilos. 

La coyuntura nos encuentra en un momento en donde los clubes cada vez están peor, con dirigentes que piropean a las SAD y con un arbitraje cada vez menos imparcial y menos seguro pero rodeados de tecnología aunque con terrenos de juego en donde ni siquiera están marcadas las líneas divisorias. Con éstos datos nos podemos preguntar ¿Existe un perfeccionamiento para el arbitraje salteño? Y si es que existe, quién se encarga de poder llegar a elevar el profesionalismo en los jueces del fútbol local.

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